Cuando todos fallan, Dios todavía te ve.
Sep 7
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Hay algo que sigo descubriendo mientras leo la Biblia: Dios ve a las mujeres en momentos en que las personas que las rodean no las ven. Y muchas veces, Él interviene cuando quienes debían protegerlas son precisamente quienes fallan.
Estaba leyendo Génesis 19, la historia de Sodoma y Gomorra, cuando algo me hizo detenerme. Una multitud violenta rodeó la casa de Lot, exigiendo que sacara a los hombres que estaban hospedados con él. Y Lot, en una decisión absolutamente dolorosa, llegó al extremo de ofrecer a sus propias hijas a aquella multitud. Y no pude evitar pensar:
¿Cuántas veces las mujeres han quedado en situaciones vulnerables por las decisiones de otras personas?
Entonces recordé a Sara. En Génesis 12, Abraham tuvo miedo. Y debido a ese miedo, Sara terminó siendo llevada a la casa de Faraón. Abraham, el hombre que debía protegerla, tomó una decisión que la puso en una situación extremadamente peligrosa. Pero Dios intervino! Dios protegió a Sara y dejó claro que ella no había sido olvidada. Abraham le falló; Dios no.
Y luego veo algo parecido con las hijas de Lot. Lot tomó una decisión terrible, pero antes de que aquella multitud pudiera hacerles daño, los ángeles intervinieron. Tomaron a Lot, lo metieron dentro de la casa, cerraron la puerta y dejaron a aquellos hombres sin poder ver. Dios no permitió que sucediera lo peor.
Y entonces comencé a entender algo que va mucho más allá de estas dos historias.
A veces, las personas en quienes más confiamos nos fallan.
Un esposo puede fallar.
Un padre puede fallar.
Una madre puede fallar.
Una amiga puede fallar.
Un pastor puede fallar.
Un líder puede fallar.






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